Según informó Quanta Magazine, la introspección, es decir, la capacidad de advertir los propios procesos mentales, es un tema de debate entre filósofos y psicólogos. Algunos la vinculan estrechamente con la conciencia, mientras que otros la consideran una ilusión elaborada. Ahora los investigadores empiezan a estudiarla en un terreno inesperado: los grandes modelos de lenguaje (LLM, por sus siglas en inglés), sistemas basados en redes neuronales que realizan tareas cognitivas que hasta hace poco parecían exclusivas de las personas.
En 2025, Jack Lindsey, investigador de Anthropic, diseñó una prueba que consiste en inyectar "pensamientos" dentro de las redes neuronales de un modelo, mediante una especie de neurocirugía digital dirigida. Según el artículo, los modelos lograban detectar y describir esas inyecciones al menos en algunas ocasiones, un comportamiento que se parecía bastante a la introspección. Lindsey aclaró que su trabajo tenía un alcance limitado y que no afirmaba que estos sistemas tuvieran experiencias subjetivas en primera persona.
Para hacer la prueba, Lindsey utilizó una técnica que impulsa de forma artificial patrones de activación asociados a un concepto determinado. Trabajó con varias copias del mismo modelo: en la mitad se inyectaba un concepto, como "jean", "secreto" o "verduras", y el resto funcionaba como grupo de control. A todas se les hacía la misma pregunta, con la consigna de indicar de inmediato si detectaban una inyección, antes de producir texto que pudiera influir en su respuesta. Con la versión más reciente y potente de Claude, el modelo marcó la inyección en el 20% de los casos y pudo describir el concepto. Los integrantes del grupo de control nunca reportaron una inyección, lo que indica que los aciertos no fueron simples coincidencias.




