Según informó Nature, una investigación de 12 años realizada en comunidades rurales de Argentina detectó que sus residentes durmieron, en promedio, 35 minutos menos por noche luego de tener acceso a la electricidad. Ese acceso, a su vez, les permitió usar internet y teléfonos inteligentes.
El trabajo fue publicado en la revista Current Biology y tiene como primera autora a L. P. Casiraghi. La nota de Nature se centra en el vínculo entre la llegada de la energía eléctrica y el cambio en los hábitos de descanso, pero no detalla en el texto disponible la cantidad de participantes ni el diseño exacto del estudio.
El hallazgo es relevante porque muestra que la electrificación rural, que suele asociarse con mejoras en la calidad de vida, puede traer consecuencias menos evidentes sobre el descanso. La luz artificial y las pantallas, sobre todo en horarios nocturnos, son factores conocidos por retrasar la hora de dormir, aunque el estudio no permite afirmar por sí solo cuál de ellos tuvo mayor peso en esta población.

