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Webb registra variaciones en la atmósfera de la enana marrón WISE 0855 a siete años luz

Un equipo liderado por la Universidad de Arizona observó con el telescopio James Webb cambios en las nubes y la química de WISE 0855. Los datos sugieren que la variabilidad se debe más a la temperatura en las capas profundas que al agua en sí.

Redacción PicoTecno

· Actualizada 29 de octubre de 2026 a las 07:57

Webb registra variaciones en la atmósfera de la enana marrón WISE 0855 a siete años luz

Según informó WWWhatsnew, un grupo de 27 investigadores encabezado por el Steward Observatory de la Universidad de Arizona siguió durante once horas la atmósfera de WISE 0855 con el telescopio James Webb. Se trata, según la fuente, del objeto más frío conocido fuera del Sistema Solar. Los autores presentan indicios de nubes de agua irregulares que se engrosan y se adelgazan con el tiempo. El trabajo fue aceptado en The Astronomical Journal y puede consultarse como preprint.

WISE 0855 es una enana marrón de tipo Y, un cuerpo que vaga solo por el espacio sin una estrella alrededor. Fue descubierto por Kevin Luhman en 2014, a poco más de siete años luz de la Tierra. Su temperatura efectiva ronda los 265 kelvin, unos 8 grados bajo cero, y su tamaño es casi el de Júpiter. Las enanas marrones son objetos demasiado masivos para considerarse planetas comunes, pero no alcanzan la masa necesaria para sostener la fusión de hidrógeno que mantiene encendidas a las estrellas.

La masa del objeto es un dato que conviene manejar con cuidado. La nota de la Universidad de Arizona menciona estimaciones de entre dos y diez veces la masa de Júpiter, pero el estudio no la mide: parte de hipótesis sobre la gravedad superficial y el radio. Lo más preciso es decir que tiene unas pocas masas jovianas y que el trabajo no la determina.

La idea de que hay agua en las nubes de este objeto no es nueva. Ya se sospechaba desde 2014, y en 2016 se publicó una serie de mediciones de brillo realizadas con el telescopio Spitzer que mostraba variaciones. Lo novedoso es que, por primera vez, se obtuvieron observaciones espectroscópicas resueltas en el tiempo de este objeto, usando el instrumento NIRSpec del Webb en el rango de 2,87 a 5,27 micrómetros. Gracias a eso, los investigadores buscan separar qué parte de los cambios se debe a la química, cuál a la temperatura y cuál a los condensados. Además, las nubes no fueron fotografiadas: su presencia se infiere ajustando modelos teóricos a los espectros.

Qué cambia y qué no

  • Los mayores cambios corresponden al monóxido de carbono, con modulaciones de hasta un 10 % pico a pico en algunas longitudes de onda, y a la fosfina, que varía de forma correlacionada con el monóxido.
  • Según el estudio, esas variaciones se atribuyen a cambios de temperatura en capas profundas, con oscilaciones térmicas de alrededor de un kelvin, y no a las nubes.
  • No se logró determinar el período de rotación: hay señales en torno a 5,4 a 5,6 horas, pero no son consistentes entre las distintas épocas observadas.
  • La altitud de las nubes depende del modelo empleado. Según los autores, el agua condensaría entre 1,2 y 2 bar, aunque un trabajo previo la ubicaba mucho más abajo.

Los propios autores reconocen límites en su análisis. Un 34,7 % de la variabilidad total no queda explicado por los dos componentes principales que identificaron, y existen tensiones entre los coeficientes de mezcla vertical que se deducen de cada molécula. Además, la nota no incluye valoraciones de científicos ajenos al trabajo, por lo que la lectura crítica disponible proviene de los mismos investigadores. Los datos, por otra parte, fueron tomados el 2 de diciembre de 2023, y la publicación del estudio es de octubre de 2026.

Mark Marley, coautor del trabajo y director del Lunar and Planetary Laboratory de la Universidad de Arizona, forma parte del equipo. Más allá de la presencia de agua, lo relevante del estudio es que permite describir la meteorología de un objeto sin estrella a más de siete años luz, algo que hasta ahora era muy difícil de lograr.

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