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La UNLP y Astillero Río Santiago suman una impresora 3D para viviendas

La máquina desarrollada por la UNLP y el Astillero Río Santiago ya funciona y usa materiales nacionales para imprimir casas. Según informó Infocielo, el proyecto necesita financiamiento para pasar de prototipo a producción a mayor escala.

Redacción PicoTecno

La UNLP y Astillero Río Santiago suman una impresora 3D para viviendas
(Infocielo)

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Astillero Río Santiago desarrollaron una impresora 3D pensada para construir viviendas sociales. Según informó Infocielo, tras varios años de investigación el proyecto ya cuenta con una máquina operativa, materiales de fabricación nacional y un modelo habitacional diseñado.

La iniciativa tomó forma en 2024 como un trabajo conjunto entre la Universidad y el Astillero, que depende de la Provincia de Buenos Aires. El equipo fue construido en los talleres de Ensenada, mientras que los investigadores de la UNLP desarrollaron la mezcla cementicia que permite imprimir las paredes.

Cómo funciona la máquina

La estructura mide casi 6 metros de ancho por 11 de largo y se desplaza sobre un sistema de rieles. Mientras avanza, deposita capas sucesivas de mortero cementicio, una técnica conocida como construcción por adición. Con ella se levantan las paredes y las divisiones internas, y el resultado tiene ondulaciones características que, según explicó el funcionario, no afectan las prestaciones de la obra.

De acuerdo con el secretario de Producción de la UNLP, Daniel Tovio, la tecnología permite construir viviendas de al menos 60 metros cuadrados, con una extensión adaptable a cada proyecto. Las paredes se levantan en una sola pasada y, durante la impresión, se pueden incorporar los conductos de electricidad y agua, lo que reduce etapas posteriores.

Tovio estima que imprimir una casa demanda unas 60 horas netas de trabajo. Es un plazo mayor que el de los primeros cálculos, que hablaban de unas 40 horas para una vivienda de dimensiones similares. Además, uno de los objetivos fue evitar los insumos importados, cuyos costos en euros dificultaban el avance: el único componente que se trae del exterior es el mecanismo que impulsa la mezcla durante la impresión.

El principal desafío ahora es conseguir recursos. Tovio advirtió que una sola máquina, con capacidad para una vivienda cada 60 horas, no alcanza para modificar de manera significativa el déficit habitacional del país. Por eso, la Universidad y el Astillero buscan financiamiento para fabricar más equipos, distribuirlos en distintos puntos de Argentina y presentar el modelo completo con su costo definitivo.

Como referencia, el funcionario mencionó el caso de India, donde se usan impresoras 3D de hormigón para viviendas sociales. Según indicó, allí proyectan levantar 177 unidades en seis meses y ya hubo reuniones con los responsables argentinos para intercambiar experiencias. Sobre el empleo en la construcción, Tovio sostuvo que estas máquinas no implican necesariamente menos puestos, sino una transformación de las tareas, y afirmó que la Universidad puede capacitar a los operarios.

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