Según informó Scientific American, en una nota que republica un artículo de The Conversation, la leyenda urbana de la "Bloody Mary" tiene una explicación que no depende de lo sobrenatural. La práctica consiste en apagar la luz, mirarse al espejo y repetir un nombre tres veces. Aunque el relato cambia según la versión, suele incluir una figura aterradora que aparece en el vidrio.
La explicación tiene base en la investigación. En 2010, el psicólogo italiano Giovanni Caputo publicó un estudio sobre lo que llamó la ilusión del rostro extraño en el espejo. Pidió a 66 voluntarios que se sentaran a unos 40 centímetros de un espejo, en una habitación con poca luz, y que observaran su propio rostro durante un minuto. Alrededor de dos tercios describieron deformaciones significativas, más de una cuarta parte vio a una persona desconocida y otros mencionaron seres fantásticos, animales o rostros de familiares, algunos ya fallecidos.
Uno de los factores es el llamado efecto Troxler, descrito en 1804 por el médico suizo Ignaz Paul Vital Troxler. Según este fenómeno, cuando fijamos la mirada en un punto, los objetos de la periferia pueden desvanecerse gradualmente de la percepción. Las neuronas sensoriales se adaptan a los estímulos constantes, y el sistema visual suele responder mejor a los cambios, como el movimiento o el contraste. Normalmente los ojos hacen pequeños movimientos que refrescan la información, pero una fijación prolongada permite que los rasgos estables pierdan nitidez.




