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Desarrollan en Argentina una interfaz cerebro-computadora con IA para rehabilitar a pacientes con ACV

Investigadores del CONICET y la UNL crearon coAR.BCI, un sistema que traduce la actividad cerebral en movimientos virtuales. Ahora lo evaluarán con pacientes del Instituto Fleni, aunque su eficacia clínica aún no está demostrada.

Redacción PicoTecno

Desarrollan en Argentina una interfaz cerebro-computadora con IA para rehabilitar a pacientes con ACV
(https://inteligenciaargentina.ar/)

Un equipo de científicos del CONICET desarrolló una interfaz cerebro-computadora que interpreta señales del cerebro y las convierte en movimientos dentro de un entorno virtual. Según informó https://inteligenciaargentina.ar/, el objetivo es contribuir a la recuperación de personas que sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV).

El proyecto se llama coAR.BCI y lo desarrollan investigadores del Instituto de Matemática Aplicada del Litoral (IMAL, CONICET-UNL), bajo la dirección de Victoria Peterson. La propuesta apunta a pacientes que perdieron control motor de manera significativa, una secuela que puede afectar brazos, piernas y otras funciones.

Cómo funciona

El sistema usa una interfaz cerebro-computadora, conocida como BCI (por Brain-Computer Interface), que conecta de forma directa la actividad cerebral con un dispositivo informático. Unos sensores de electroencefalografía, colocados sobre la superficie de la cabeza, registran las señales eléctricas del cerebro. Luego, algoritmos de inteligencia artificial las procesan y las traducen en comandos digitales.

Para la rehabilitación, el equipo creó un videojuego en el que el paciente ve un avatar en pantalla. Cuando la persona imagina un movimiento, el sistema intenta reconocer esa intención y la reproduce con el personaje. Así se puede ejercitar aun cuando el paciente no logra ejecutar físicamente el movimiento. La idea es estimular la plasticidad cerebral, es decir, la capacidad del cerebro de reorganizar sus conexiones después de una lesión.

Otra característica es la coadaptación: el algoritmo y el paciente se ajustan mutuamente a lo largo del proceso, ya que el rendimiento puede variar entre sesiones por factores como el cansancio, la motivación o el estado de ánimo. "Coadaptación significa que tanto el sistema como la persona se adaptan el uno al otro", explicó Peterson.

El desarrollo entró en una nueva etapa a partir de convenios entre el CONICET y el Instituto Fleni. El primero se firmó en 2024 para crear módulos de rehabilitación motora basados en interfaces cerebro-computadora, y en 2026 se concretó un segundo acuerdo para evaluar el software con pacientes en etapas agudas o subagudas. El protocolo tiene aprobación bioética y está registrado en la provincia de Buenos Aires y en la plataforma ClinicalTrials.gov. Por ahora, los investigadores esperan incorporar pacientes que cumplan los requisitos.

Hasta el momento, el equipo completó evaluaciones de laboratorio con personas sin patologías neurológicas y analiza los resultados. Todavía no está demostrado que coAR.BCI mejore la recuperación clínica de pacientes con ACV, algo que se investigará en las próximas etapas. El equipo lo integran Victoria Peterson, Solange Gualpa y Catalina María Galván, del IMAL, y María Florencia Coldeira, vinculada a la Universidad de San Andrés y al mismo instituto. "Ojalá en un futuro pueda ser parte de los tratamientos que se llevan a cabo en las clínicas de rehabilitación", afirmó Peterson.

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